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viernes, 16 de octubre de 2026

 

Diario Azua / 16 de octubre 2026

El organismo alcanza el primer lugar en el sector Educación dentro del SISMAP y anuncia una agenda de actividades para conmemorar su aniversario institucional.

Santo Domingo, R.D. — Con la conmemoración de sus 18 años de trayectoria bajo el lema “INABIMA: 18 Años de historia, servicio y compromiso”, el Instituto Nacional de Bienestar Magisterial (#INABIMA) reafirmó su misión de velar por la protección social y la calidad de vida de los docentes dominicanos.

El director ejecutivo de la entidad, el maestro Franco De Los Santos, encabezó los actos conmemorativos, los cuales iniciaron con el izamiento de la Bandera Nacional y una misa de acción de gracias oficiada por monseñor Carlos Tomás Morel Diplán. De Los Santos, quien asumió la dirección en febrero de 2026, destacó el esfuerzo del personal y reiteró el compromiso de continuar modernizando y agilizando la atención a los educadores.

Impacto en cifras y programas sociales

Actualmente, el #INABIMA administra una nómina de 44,067 maestros en condición de retiro. De este grupo, 30,384 corresponden a jubilados, 3,432 a pensionados, 1,640 a pensionados por discapacidad asegurados y 8,620 a beneficiarios provenientes del Ministerio de Hacienda.

Como parte de las iniciativas de vinculación directa con el magisterio, la institución desarrolló la ruta nacional “Regocijo Magisterial 2026: Un Abrazo de Maestro a Maestro”, un programa sociocultural que impactó a más de 8,000 docentes pensionados en distintas regionales educativas del país mediante encuentros de integración, talleres y reconocimientos.

Desempeño e indicadores de transparencia

En el marco de su aniversario, el INABIMA presentó sólidos indicadores de gestión pública. La institución alcanzó un 93.52 % en la evaluación del Sistema de Monitoreo de la Administración Pública (#SISMAP), situándose en la novena posición entre 181 entidades estatales y en el primer puesto del sector Educación.

Asimismo, la entidad registró un 99.79 % en el cumplimiento de la Ley 200-04 de Libre Acceso a la Información Pública, un 97 % en el Índice de Control Interno (ICI) y un 100 % en las Normas Básicas de Control Interno (NOBACI). Las actividades del 18 aniversario se extenderán con una agenda institucional hasta el próximo 21 de octubre.




Diario Azua / 16 de octubre 2026

El Colegio Dominicano de Notarios destaca que es la primera vez en 59 años que miembros del gremio son incluidos en el sistema estatal de jubilaciones.

Santo Domingo, R.D. — En un hecho calificado como histórico por el sector notarial, el presidente de la República, Luis Abinader, dispuso la asignación de pensiones especiales de RD$40,000 mensuales con cobertura de seguro médico para 29 notarios que se encuentran en estado de vulnerabilidad. La medida fue formalizada a través del decreto núm. 674-26 y los desembolsos iniciarán el próximo 18 de noviembre.

El presidente del Colegio Dominicano de Notarios (#CODENOT), Jhon Richard Paniagua Féliz, junto al director general de Jubilaciones y Pensiones a Cargo del Estado (#DGJP), Juan Rosa, encabezó el inicio de los trámites para la inclusión oficial de los profesionales beneficiados en la nómina pública.

Paniagua Féliz enfatizó que, dada la naturaleza vitalicia de la función notarial, los beneficiarios podrán seguir ejerciendo su labor en la medida en que su salud se lo permita. Asimismo, precisó que aquellos juristas que ya cuenten con algún tipo de pensión estatal podrán elegir la opción que les resulte más ventajosa.

Asistencia nacional e internacional Para garantizar que todos los favorecidos completen el trámite, la #DGJP y #CODENOT ofrecerán facilidades especiales a quienes presentan complicaciones de salud. En el caso de los notarios radicados en el exterior, las solicitudes podrán tramitarse en los consulados dominicanos de Nueva York (para Estados Unidos) y Madrid (para Europa). La institución dispondrá de un plazo máximo de tres meses para hacer efectivas las inclusiones.

Por su parte, Juan Rosa reafirmó el compromiso del Poder Ejecutivo con la protección económica de aquellos profesionales que dedicaron décadas de servicio al país. El presidente de #CODENOT agradeció el respaldo gubernamental y reiteró que la gestión continuará impulsando programas de bienestar social para el gremio.



Diario Azua / 16 de octubre 2026

El presidente Luis Abinader anuncia que a partir de enero de 2027 se destinarán fondos para alquilar y poner en funcionamiento este nuevo espacio cultural en territorio italiano.

Italia. — Durante un encuentro celebrado con la diáspora criolla en Roma, el presidente de la República, Luis Abinader, anunció que a partir de enero de 2027 el Gobierno destinará recursos económicos para la creación de una Casa de la Cultura Dominicana en Italia.

Acompañado por la primera dama, Raquel Arbaje, y el embajador dominicano en Italia, Rafael Antonio Lantigua, el mandatario explicó que la Presidencia canalizará los fondos para el alquiler y equipamiento del local. Asimismo, instruyó a la legación diplomática a trabajar de la mano con la comunidad criolla en la selección del inmueble.

El objetivo central de este centro será preservar las costumbres y valores patrios, promoviendo expresiones artísticas como agrupaciones folclóricas, talleres de artesanía carnavalesca, campamentos de verano y programas de historia dirigidos especialmente a jóvenes y niños nacidos o criados en el extranjero.

Escucha a los criollos en el exterior

Durante el conversatorio, los dominicanos residentes en Italia expusieron sus inquietudes en materia de apoyo a emprendedores, homologación de títulos universitarios, inserción laboral y acuerdos de pensiones para adultos mayores.

Al respecto, Abinader destacó el rol fundamental del Instituto de Dominicanos y Dominicanas en el Exterior (#INDEX) para dar seguimiento a estas solicitudes y reafirmó el valor económico de la diáspora a través del envío de remesas.

Asimismo, el jefe de Estado resaltó el buen momento que vive la economía nacional, estimando la llegada de cerca de 12.5 millones de visitantes para este 2026 y recordando que el país logró salir del Mapa del Hambre de la #FAO tras reducir la subalimentación a menos del 2.5 %.


Diario Azua / 16 de octubre 2026

El temblor tuvo su epicentro a 135 kilómetros de profundidad. Habitantes de Petropávlovsk-Kamchatski evacuaron viviendas de manera preventiva.

Moscú. — Un sismo de magnitud 6,9 registrado este viernes sacudió la península de Kamchatka, en el extremo oriente de Rusia, según los datos del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS).

El fenómeno telúrico ocurrió a las 15:35 hora local (03:35 GMT), con un epicentro localizado a unos 76 kilómetros al noreste de la localidad de Ozernovskiy y una profundidad de 135 kilómetros.

A pesar de la intensidad del movimiento, las autoridades locales y agencias de noticias no han reportado hasta el momento personas lesionadas ni daños materiales de consideración. En la ciudad de Petropávlovsk-Kamchatski, centro administrativo de la región, algunos residentes salieron preventivamente a las calles tras sentir las sacudidas.

Zona de alta actividad tectónica

La península de Kamchatka se encuentra ubicada dentro del denominado Cinturón de Fuego del Pacífico, una de las zonas de mayor actividad sísmica y volcánica del planeta. La región alberga alrededor de 30 volcanes activos y experimenta temblores de forma recurrente debido a la interacción de las placas tectónicas Norteamericana, Euroasiática y del Pacífico.


Diario Azua / 16 de octubre 2026

El Consejo del Poder Judicial presenta un balance institucional que resalta la modernización tecnológica, el control disciplinario y la expansión de la infraestructura judicial en todo el país.

Santo Domingo, R.D. — El Consejo del Poder Judicial (#CPJ) presentó un balance de la gestión institucional correspondiente al período 2019-2026, en el que resalta importantes avances en materia de eficiencia, transparencia, modernización tecnológica y acceso a la justicia en la República Dominicana.

Entre las innovaciones más destacadas figura la implementación del Sistema de Gestión de Casos (#SGC) en los tribunales del país, así como el uso de la firma electrónica, el depósito virtual, el trabajo en la nube y la interoperabilidad con el Tribunal Constitucional. Estas herramientas han permitido optimizar los procesos y reducir el tiempo promedio de tramitación a 27 días.

Por su parte, el Registro Inmobiliario logró recortar el tiempo medio de respuesta de 26 a menos de 10 días, logrando además una significativa disminución en el cúmulo registral, que pasó de aproximadamente 28,000 a 11,600 expedientes.

Transparencia, infraestructura y capacitación

El informe del #CPJ enfatiza también el fortalecimiento del control disciplinario mediante la fijación de plazos máximos para investigaciones a jueces y servidores públicos. En cuanto a infraestructura, el órgano judicial cuenta actualmente con 239 sedes a nivel nacional, de las cuales 213 corresponden a áreas jurisdiccionales.

Asimismo, se destacan el impulso a los Centros de Mediación y Entrevistas Judiciales con perspectiva de género, la transformación de la Escuela Nacional de la Judicatura en una institución de educación superior y la realización de las Conferencias del Poder Judicial en 2024 y 2026.

El #CPJ informó que la documentación completa sobre estos resultados se encuentra disponible en el portal institucional poderjudicial.gob.do, como un ejercicio de rendición de cuentas sobre los logros alcanzados y los desafíos que asumirá la nueva gestión.


Diario Azua / 16 de octubre 2026

El mandatario estadounidense afirma que el conflicto «concluirá muy pronto» y evalúa utilizar la potente GBU-43/B (MOAB) en objetivos estratégicos.

Washington. — El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reveló que la Casa Blanca evalúa la posibilidad de desplegar la bomba GBU-43/B, conocida popularmente como «la madre de todas las bombas» (MOAB), en el marco de las tensiones bélicas con Irán.

Durante una entrevista concedida a la cadena Newsmax, Trump aclaró que este artefacto «es una bomba extremadamente grande, pero no es nuclear», al tiempo que sostuvo que su gobierno no tiene la necesidad de recurrir a armamento atómico en este conflicto. A pesar de su enorme magnitud con un peso cercano a los 9.800 kilogramos, la MOAB es un explosivo convencional de alta potencia diseñado para causar estragos a nivel de superficie.

Foco en el programa nuclear iraní

El mandatario centró la atención en el monte Kolang (conocido como Pickaxe), una zona estratégica sospechosa de albergar infraestructura clave del programa nuclear iraní. «Estamos observando Pickaxe. Podríamos tener que ir allí, atacarlo y terminar con esto rápidamente», advirtió el mandatario.

Trump recordó que las fuerzas estadounidenses e israelíes ya han impactado instalaciones subterráneas en ofensivas anteriores, e insistió en que el gobierno de Teherán «está negociando» tras las severas bajas sufridas en sus filas de mando. «La guerra va a terminar muy pronto, de una forma u otra», concluyó.

De acuerdo con informes militares, la bomba GBU-43/B fue utilizada por primera vez en combate en abril de 2017 contra posiciones del Estado Islámico en Afganistán. La actual evaluación de este artefacto forma parte de los planes de contingencia diseñados por las Fuerzas Armadas de EE. UU. ante un eventual escalamiento de las operaciones en la región.

jueves, 15 de octubre de 2026

 

Diario Azua / República Dominicana.-
Por Luisa Esther Suárez Díaz / 15 octubre 2026.-

Si buscas un altavoz portátil que combine calidad de sonido, conectividad avanzada y funciones inteligentes, el moto sound flow es la apuesta de Motorola para llevar la experiencia de audio a un nuevo nivel. Equipado con tecnología Sound by Bose, transmisión mediante Wi-Fi y Bluetooth, compatibilidad con AirPlay,¹ Google Cast™² y Spotify Connect,³ además de funciones basadas en Ultra Wideband (UWB), este dispositivo está pensado para disfrutar de la música sin interrupciones, tanto dentro como fuera del hogar.

Con un diseño elegante, una potencia de 30 W y hasta 12 horas de autonomía,⁴ el moto sound flow reúne características que permiten reproducir música, podcasts y otros contenidos con mayor libertad, incluso sin depender constantemente del teléfono.

Sonido con tecnología Sound by Bose para una experiencia más inmersiva

Uno de los principales diferenciales del moto sound flow es la incorporación de la tecnología Sound by Bose, desarrollada para ofrecer un audio equilibrado con agudos definidos, graves profundos y una reproducción precisa de voces e instrumentos.

La potencia de salida de 30 W permite llenar una habitación con un sonido rico y envolvente, manteniendo el equilibrio entre todas las frecuencias incluso cuando se aumenta el volumen. El resultado es una experiencia consistente para escuchar distintos géneros musicales, podcasts o películas sin perder detalle en cada nota.

Conectividad con Wi-Fi, Bluetooth y plataformas de streaming integradas

El moto sound flow ofrece distintas formas de reproducir contenido para adaptarse a diferentes necesidades.

Además de la conexión mediante Bluetooth®, también puede funcionar conectado a una red Wi-Fi doméstica, lo que permite reproducir audio directamente desde servicios compatibles sin depender de una conexión permanente con el smartphone.

Es compatible con:

· AirPlay¹

· Google Cast™²

· Spotify Connect³

Gracias a estas tecnologías, la reproducción continúa directamente desde el bocina aunque el usuario reciba llamadas, escuche mensajes de voz o incluso se aleje con el teléfono. Esto permite disfrutar de una experiencia mucho más cómoda y estable que la transmisión tradicional mediante Bluetooth.

Para quienes utilizan Spotify Connect,³ basta con que el teléfono y el bocina estén conectados a la misma red Wi-Fi para seleccionar el moto sound flow desde la aplicación y comenzar la reproducción.

Lo mismo ocurre con Google Cast™,² que permite enviar contenido desde aplicaciones compatibles como YouTube Music directamente al altavoz.

Una bocina compatible con todos

Otro de los puntos fuertes del moto sound flow es que no está pensado únicamente para usuarios de Motorola y Android.

Su compatibilidad con Bluetooth, Wi-Fi, AirPlay,¹ Google Cast™² y Spotify Connect³ permite utilizarlo tanto con dispositivos Android como con iPhone, facilitando la reproducción desde múltiples plataformas y servicios sin importar el ecosistema del usuario.

Audio inteligente gracias a la tecnología Ultra Wideband (UWB)

Una de las funciones más innovadoras del moto sound flow es la incorporación de tecnología Ultra Wideband (UWB), ⁶⁻⁷ una solución poco habitual en altavoces de esta categoría que permite conocer con gran precisión la ubicación espacial de dispositivos compatibles, como el motorola signature, y algunos productos de la familia razr como el razr fold y razr 60 ultra.

Mientras que Bluetooth únicamente detecta si un dispositivo está cerca, UWB puede determinar su posición con una precisión aproximada de entre 5 y 10 centímetros, habilitando nuevas formas de interacción entre el teléfono y el bocina.

Esta tecnología permite tres funciones principales:

1- Quick Switch: cambia el audio automáticamente

Cuando un smartphone compatible, como el motorola razr 70 o razr fold, se acerca al moto sound flow, la reproducción puede transferirse automáticamente a la bocina sin necesidad de realizar ninguna acción manual.

La función también puede utilizarse con contenidos como música, podcasts o llamadas activas, ofreciendo una transición más natural entre dispositivos.

2- Dynamic Stereo: un sonido estéreo que se adapta al usuario

Quienes disponen de dos moto sound flow pueden emparejarlos para crear un sistema estéreo dinámico.

A diferencia de otros sistemas que limitan esta función al uso mediante Wi-Fi, el emparejamiento se mantiene independientemente del método de reproducción utilizado dentro del hogar, permitiendo utilizar ambos altavoces tanto con Bluetooth como mediante AirPlay,¹ Google Cast™² o Spotify Connect.³

Además, los canales izquierdo y derecho se ajustan dinámicamente según la posición del usuario entre ambos altavoces para ofrecer una escena sonora más precisa.

3- Room Shift: la música acompaña cada movimiento

Cuando existen varios moto sound flow distribuidos en diferentes habitaciones, la función Room Shift permite transferir automáticamente la reproducción al altavoz más cercano conforme el usuario se desplaza por la casa.

De esta manera, la música continúa sonando en el lugar donde se encuentra la persona, sin necesidad de cambiar manualmente el dispositivo de salida.

Audio adaptativo que sigue al usuario

El moto sound flow también incorpora funciones de audio adaptativo⁶⁻⁷ que permiten cambiar automáticamente la reproducción entre dispositivos compatibles.

El sistema puede alternar entre los moto buds y el soundflow según el desplazamiento del usuario, generando una experiencia continua y prácticamente transparente al pasar de una habitación a otra.

Aplicación Moto Sound Flow: más opciones de personalización

La aplicación Moto Sound Flow, disponible para Android e iOS, amplía las posibilidades del altavoz.

Desde ella es posible:

· Configurar la conexión Wi-Fi.

· Ajustar el ecualizador mediante diferentes perfiles de sonido.

· Gestionar las funciones UWB.

· Emparejar dos altavoces para crear sonido estéreo.

Hasta 12 horas de batería para usarlo dentro y fuera de casa

El moto sound flow ofrece hasta 12 horas de autonomía⁴ e incorpora una base de carga para facilitar su uso diario.

Su batería está pensada para acompañar al usuario tanto en interiores como en exteriores, permitiendo trasladar el altavoz entre habitaciones o llevarlo fuera del hogar sin interrumpir la reproducción.

Diseño premium con resistencia IP67

Motorola apuesta por un diseño minimalista pensado para integrarse fácilmente en distintos ambientes. La certificación IP67⁵ proporciona resistencia al polvo y al agua para utilizarlo con mayor tranquilidad tanto dentro como fuera del hogar.

Además, el moto sound flow utiliza materiales de primera calidad, un tejido con textura de sarga y acabados en colores seleccionados por Pantone®, ofreciendo una estética elegante que combina con cualquier espacio.

Un bocina pensado para un ecosistema conectado

Más allá de la calidad de sonido, el moto sound flow busca convertirse en el centro de un ecosistema de audio inteligente.

Su compatibilidad con múltiples plataformas de transmisión, la posibilidad de crear configuraciones estéreo, el cambio automático de reproducción entre dispositivos y las funciones habilitadas por UWB convierten al primer altavoz de Motorola en una propuesta orientada a quienes buscan una experiencia más flexible, conectada y preparada para evolucionar junto con otros dispositivos compatibles.

Para conocer más sobre todos los dispositivos de motorola se puede ingresar a la página web https://www.motorola.com/do/es/homepage y redes sociales:

Diario Azua / 15 octubre 2026.-

Por Alfonso Benoit

La soberanía de una nación no puede estar sujeta a interpretaciones convenientes de la historia, mucho menos a pretensiones que desconozcan el derecho de un pueblo a decidir sobre su propio territorio. La República Dominicana tiene una historia, una identidad y una independencia que deben ser respetadas.

Yo, Alfonso Benoit, como ciudadano dominicano, nunca he considerado que Haití me pertenezca ni que su territorio deba formar parte de mi país. Por eso rechazo cualquier pretensión de presentar a la República Dominicana como posesión haitiana. El mismo respeto que reconozco para su soberanía, lo exijo para la nuestra.

Para comprender el origen de este conflicto, debemos remontarnos a 1795, cuando España cedió a Francia la parte oriental de la isla mediante el Tratado de Basilea. Haití todavía no existía como nación independiente, pues su independencia fue proclamada en 1804. Por tanto, aquella cesión colonial jamás representó una entrega del territorio dominicano a los haitianos.

Sin embargo, después de su independencia, los gobernantes haitianos desarrollaron aspiraciones de controlar toda la isla. En 1805, Jean-Jacques Dessalines encabezó una campaña militar hacia Santo Domingo que dejó episodios sangrientos en la memoria histórica dominicana. La Constitución haitiana de 1816 también reflejó una concepción territorial que comprendía la isla entera.

En 1822, Jean-Pierre Boyer entró en Santo Domingo e impuso el dominio haitiano sobre la parte oriental, que se prolongó durante 22 años. Este período dejó profundas consecuencias políticas, económicas y sociales, además de alimentar el movimiento que culminaría con nuestra independencia.

El 27 de febrero de 1844, los dominicanos rompimos definitivamente con aquella dominación. Pero Haití no aceptó inmediatamente nuestra separación. Durante los años siguientes, emprendió nuevas campañas militares para recuperar el territorio perdido, obligando a los dominicanos a defender su independencia en sucesivas batallas.

También hubo operaciones militares dominicanas en territorio haitiano durante aquellos enfrentamientos. La historia debe contarse completa, pero existe una diferencia entre las campañas destinadas a someter nuevamente a una nación y las operaciones desarrolladas dentro de una guerra por preservar su independencia.

¿De dónde surge entonces la idea de que la República Dominicana pertenece a Haití? Principalmente, de aquellas antiguas aspiraciones de unificar la isla bajo una misma autoridad y de los períodos en que sus gobernantes ejercieron control sobre Santo Domingo. Sin embargo, haber ocupado un territorio no significa adquirir derechos perpetuos sobre él.

Hoy, incluso la Constitución haitiana de 1987 reconoce a la República Dominicana como su límite oriental. Eso demuestra que las antiguas pretensiones territoriales no constituyen un derecho vigente, aunque puedan sobrevivir en determinados discursos.

La historia adquiere especial relevancia frente a la crisis que atraviesa Haití y sus consecuencias migratorias para nuestro país. República Dominicana no está obligada a renunciar al control de sus fronteras, aceptar la inmigración irregular ni asumir responsabilidades que corresponden al Estado haitiano. La solidaridad no puede convertirse en una imposición.

Y aquí quiero ser categórico: en su mayoría, la población haitiana considera que la República Dominicana le pertenece y, sobre todo, se siente con derecho sobre el territorio dominicano.

A mi juicio, esa mentalidad tiene profundas raíces históricas. Las antiguas aspiraciones de dominar toda la isla, la ocupación de 1822 y los posteriores intentos de recuperar el territorio dominicano forman parte de un pasado que no podemos ignorar. Considero que aquellas ideas todavía encuentran eco en la mentalidad de la sociedad haitiana, aunque carezcan de legitimidad sobre nuestro territorio.

Lo verdaderamente preocupante es que esa percepción termine convirtiéndose en una supuesta facultad para establecerse en República Dominicana sin respetar las disposiciones migratorias.

Yo estimo que, en República Dominicana, actualmente hay casi nueve millones de nacionales haitianos y que el 90 % o más están en calidad de ilegales. No tienen documentación y, en su gran mayoría, tampoco cuentan con documentos de su propio país. Es decir, en su país de nacimiento no tienen identidad.

Llegan a territorio dominicano y, en su gran mayoría, adquieren identidad de manera mágica. Por eso vemos instituciones que están siendo manejadas casi en su totalidad por nacionales haitianos, pero con documentos dominicanos. Eso yo lo afirmo, y eso es lo que veo a diario, dondequiera que me muevo en mi país, República Dominicana.

Lo que se vive en mi país es una realidad. Estimo que instituciones como la DIGESETT, la CUSEP, la Policía Nacional y el Ejército ya están totalmente contaminadas por la presencia de nacionales haitianos que nacieron o fueron criados en la República Dominicana. Considero que muchos otros cruzaron la frontera, obtuvieron certificados de nacido vivo y, mediante esos documentos, consiguieron posteriormente documentación dominicana.

A esto se suman las denuncias que se han dado a conocer sobre la venta irregular de certificados de nacido vivo en distintas maternidades del país. Son situaciones que considero sumamente graves y que exigen investigaciones profundas, porque estamos hablando de documentos relacionados directamente con la identidad de las personas y con la responsabilidad de las instituciones dominicanas.

Entonces planteo que, en la República Dominicana, los pocos dominicanos que nos preocupamos por esta fusión, por esta invasión y, sobre todo, por la permisividad y lo que considero las traiciones de los últimos gobiernos dominicanos, no podemos permanecer indiferentes ante lo que está ocurriendo en nuestro propio territorio. Esa preocupación no se limita a la frontera: se extiende también a las decisiones que se toman desde el propio Estado dominicano y a la responsabilidad de quienes han gobernado el país durante estos años de permisividad.

Porque la defensa de la soberanía nacional no puede reducirse a discursos patrióticos, celebraciones históricas ni promesas gubernamentales. Debe reflejarse en el cumplimiento de nuestras leyes, en la protección de nuestras instituciones, en la integridad de nuestros documentos de identidad y en la responsabilidad de quienes ejercen el poder.

No reclamo para la República Dominicana un solo centímetro del territorio haitiano. Nunca lo he reclamado. Lo que exijo es exactamente lo contrario: que se respete cada centímetro del territorio dominicano, nuestra Constitución, nuestras leyes y el derecho de los dominicanos a preservar su identidad nacional.

La historia nos recuerda cuánto costó conquistar nuestra independencia. El presente nos obliga a preguntarnos qué estamos haciendo para preservarla y qué responsabilidad tienen quienes, desde el poder, han permitido las situaciones que hoy cuestionamos.

La República Dominicana no le pertenece a Haití. Le pertenece al pueblo dominicano, y ningún gobierno tiene derecho a actuar como si nuestra soberanía fuera negociable.

El autor es comunicador y analista político.

 

Diario Azua / 15 octubre 2026.-

«El peligro mayor, el de perderse uno mismo, puede suceder calladamente en el mundo, como si no fuese nada.» Søren Kierkegaard, La enfermedad mortal (1849)

Por Lisandro Prieto Femenía

En el vórtice del pensamiento contemporáneo, la voz de Søren Kierkegaard se nos presenta, no como un vestigio histórico del saber filosófico, sino como una instancia de radical autenticidad ante la vasta y, a menudo nihilista, disolución del sentido que caracteriza a nuestra patética era postmoderna. Allí donde el existencialismo danés establece la responsabilidad individual como un imperativo ineludible- sosteniendo que cada persona es la única arquitecta de su alma- y define la angustia como la condición sine qua non de nuestra libertad, la filosofía y cultura actual, mediante una deconstrucción indiscriminada y mal aplicada, ha demolido casi todo andamiaje de significado. El efecto palpable de esto es un relativismo que, a la postre, anula la posibilidad de todo compromiso ético y existencial. Es por ello que la presente reflexión propone un diálogo crítico, confrontando la solidez dialéctica kierkegaardiana con la fragilidad de una filosofía que, al erosionar toda base ontológica, precipita su propia esterilización.

Empecemos fuerte: la soberanía del sujeto postulada por Kierkegaard es la matriz de su obra. Él asevera categóricamente que “el individuo es el punto de partida de toda verdad” (Kierkegaard, 1844/2005, p. 112). En su obra “El concepto de la angustia”, describe esta emoción no como un temor trivial ante un peligro conocido, sino más bien como la “cautela de ser frente a la posibilidad de la libertad” (Kierkegaard, 1844/2005, p. 87). En otras palabras, está hablando del vértigo que sentimos al darnos cuenta que podemos elegir quién ser. Esta profunda concepción existencial colisiona frontalmente con la incredulidad posmoderna, pues figuras como Jean-François Lyotard, en su diagnóstico, declararon que “los metarrelatos han perdido su credibilidad” (Lyotard, 1979/1984, p. 12). Estos metarrelatos (las grandes historias que daban sentido a la vida, como el progreso histórico, la religión universal o la ciencia como salvación) han claudicado. No obstante, lejos de propiciar la génesis de un sentido genuinamente nuevo, esta claudicación engendra una atomización que culmina en la parálisis de la voluntad ética, dejando al individuo sin un “norte” moral.

Así pues, el pensador danés, al vituperar el hedonismo y lo que él rotularía como la “masa acrítica” (Kierkegaard, 1843/1995, p. 45), anticipa con lúcida premonición la superficialidad que hoy se cierne en la cultura de la inmediatez. Kierkegaard sostenía que el “salto de fe”- su famosa apuesta por lo absoluto- constituye una decisión que, si bien trasciende la lógica inmediata, no es por ello irracional, sino la taxativa afirmación vital de la existencia auténtica (Kierkegaard, 1849/2006, p. 203). Por el contrario, la posmodernidad, al desestimar la fe y la trascendencia como simples discursos de poder, despoja al individuo de la dimensión vertical que le confiere sentido. La consecuencia es una deconstrucción aplicada a todo, donde la convicción se disuelve en una serie de tramas lingüísticas sin asidero ontológico; todo se interpreta, pero nada se vive con convicción radical.

Si bien en la obra de Jacques Derrida la deconstrucción se presenta como una herramienta analítica para revelar la “apertura infinita del texto” (Derrida, 1967/1997, p. 33), la aporía irrumpe cuando esta apertura se extiende al horizonte mismo de la vida. En este punto, el sujeto queda fatalmente confinado a una espiral hermenéutica sin término, impedido para la decisión y, por ende, para la praxis existencial.

Contrariamente, Kierkegaard insiste en la necesidad de una elección concreta que redima al sujeto de la vida superficial. La existencia, por tanto, es concebida como un proceso de superación que exige una decisión que, aún signada por la angustia, confiere una dignidad que la posmodernidad tiende a negar al proclamar la equivalencia absoluta de todas las perspectivas subjetivas. De este modo, el hombre es, en su visión, “una cuerda tendida entre la animalidad y la divinidad” (Kierkegaard, 1843/1995, p. 78), y solo la elección del riesgo del salto cimienta su vocación más alta.

Complementariamente, la crítica al relativismo posmoderno adquiere una urgencia renovada al observar su impacto en la esfera pública. La ausencia de criterios éticos comunes a todos los seres humanos precipita la “crisis de legitimidad” que Zygmunt Bauman enmarca en la “modernidad líquida” (Bauman, 2000, p. 12). En este ambiente de fluidez, la ética se torna enteramente contingente y la política se reduce al juego de identidades cambiantes según la conveniencia. Kierkegaard, al articular una ética del deber anclada en la relación absoluta con lo absoluto, ofrece un principio de resistencia, un rescate para la posibilidad de un compromiso moral firme e incondicional. Entendido así, el salto de fe no se interpreta como una huida del mundo real, sino como una inmersión profunda en la finitud, una respuesta a la incertidumbre que brinda autenticidad precisamente por su carácter incondicionado.

Ahora es cuando el planteamiento intelectual se complica. Hemos llegado al punto álgido donde la filosofía debe descender del nicho académico y encarar la crisis del ser en su manifestación más cruda y dolorosa: el abismo del suicidio juvenil. La patética posmodernidad, con su culto a la performance, a la identidad fluida y su negación de cualquier verdad fundacional, ha dejado a una generación desamparada ante el peso insoportable de la propia existencia.

Cuando los metarrelatos se anulan, el joven queda a la intemperie, sin un horizonte trascendente donde anclar la vocación y sin herramientas para procesar el dolor inherente a la finitud. Kierkegaard, a través de su obra “La enfermedad mortal”, no nos ofrece una terapia de autoayuda o de coaching ontológico barato, sino una radiografía brutal de esta desesperación. Él nos enseña que el suicidio es la forma más extrema de la desesperación por no querer ser uno mismo o por querer ser otro que uno mismo. Es el intento fallido de aniquilar el yo para escapar de la obligación de la elección.

A nuestros niños, adolescentes y jóvenes envueltos en la fluidez de las pantallas y el espejismo de la identidad performativa, Kierkegaard les grita una verdad fundamental: tu dolor es tu dignidad. La angustia no es un error químico ni de la “Matrix” sino que es la señal ontológica de que la libertad está activa, la advertencia de que tienes algo vital y único que perder. El nihilismo de nuestra época susurra que nada importa, mientras que Kierkegaard rugiría que todo importa, precisamente porque la elección- y el sufrimiento que conlleva- te define como individuo digno de existir. Por lo tanto, leerlo no es buscar consuelo fácil, sino más bien empuñar la daga de la decisión para forjar la propia existencia frente al abismo de la nada.

La lectura de nuestro autor se torna aún más urgente cuando se le coloca frente al eco nihilista profetizado por Friedrich Nietzsche. Si el danés nos muestra el vértigo de la libertad individual, el filósofo alemán nos confronta con el abismo abierto por la declaración de la “muerte de Dios”. Este no es un evento teológico del montón, sino que representa el colapso de toda estructura de valor trascendente, la revelación de que el universo es radicalmente indiferente a nuestra miserable existencia. Nuestros jóvenes, conscientes o inconscientes, habitan este vacío: han heredado un mundo donde “todo está permitido” (Dostoievski, eco de Nietzsche), pero no han desarrollado el músculo ético para soportar la responsabilidad de tal permiso.

La inevitable desesperación que conduce a la sombra de Tánatos es, en este contexto, un nihilismo pasivo representado en el sujeto que contempla la nada y se deja aniquilar por ella en lugar de aceptar la invitación metafórica del Übermensch (“el Superhombre”) a crear sus propios valores sobre las ruinas. Aquí, Kierkegaard, al exigir el “salto”, y Nietzsche al demandar la “transvaloración”, coinciden en una cosa: la única respuesta a la indiferencia cósmica no es el lamento, ni la frustración, ni el olvido, sino la afirmación audaz de la voluntad individual como fuente última de sentido.

Como habrán podido apreciar, queridos lectores, la relectura del existencialismo kierkegaardiano no debe buscar la restauración del sentido pre-moderno, sino más bien la activación de un pensamiento crítico capaz de interrogar los límites de nuestra propia época. Si la posmodernidad ha vaciado los metarrelatos, Kierkegaard nos obliga a ponderar el precio existencial de esa supuesta orfandad. La verdadera libertad no puede residir en la proliferación estéril de discursos, sino en la capacidad del individuo de asumir plenamente su responsabilidad ante lo ineludible. El vacío que la deconstrucción ha sembrado intencionalmente en nuestra cultura nos exige una respuesta que trascienda la mera interpretación relativa.

La disolución posmo-progre, al equiparar la fe y todo asidero a lo absoluto como meros juegos del lenguaje, plantea una aporía ética fundamental. Si todo compromiso trascendente es deslegitimado como disfraz de poder, la cuestión ineludible se centra en identificar cuál es el nuevo motor de la acción moral. De ahí que la pregunta se imponga: ¿cómo puede el individuo contemporáneo sostener un compromiso que trascienda la utilidad contingente o el cálculo egoísta, si el fundamento de la ética ya no es lo incondicionado, sino la simplona negociación discursiva? La respuesta a esta interrogante es crucial para discernir si la libertad posmoderna es realmente emancipación o la condena a una moralidad superficial y efímera.

Con todo, surge la acuciante pregunta sobre la naturaleza de nuestro malestar. La angustia kierkegaardiana, lejos de ser un estado neurótico, era la disposición ontológica que surgía de la confrontación con la posibilidad radical de la libertad, un trampolín hacia la elección. A pesar de su potencial, ¿es posible que esta “angustia fundacional” haya sido reemplazada en la modernidad líquida por la ansiedad sociológica de la inmediatez y la equivalencia? Esta ansiedad, desprovista de su potencial fundacional y diluida en la búsqueda constante de reconocimiento inmediato, podría haberse degradado a una patología cultural, un obstáculo para el salto existencial en lugar de su catalizador.

Frente al desmantelamiento concertado de las instituciones de sentido, el individuo de nuestro tiempo se enfrenta al imperativo, y a la dificultad, de articular una existencia que carece de una teleología inherente. Sin un horizonte trascendente que oriente la acción, la pregunta no es sólo qué hacer, sino quién ser. ¿Cómo puede el sujeto reconstruir una subjetividad auténtica en medio de la fragmentación, sin caer en el aislamiento paralizante del nihilismo o en la tiranía de una identidad “a la carta” según la moda? La carencia de un fin último convierte cada elección en un acto infinitamente pesado y a la vez trivial, un dilema esencial que define la condición existencial actual de casi todos los mortales que todavía estamos vivos.

En definitiva, queridos lectores, la relectura del existencialismo desde la perspectiva precitada nos apremia a dilucidar si su propuesta representa un camino de regreso nostálgico a la certeza pre-moderna o, por el contrario, un salto hacia adelante necesario. Asumiendo la disolución de los fundamentos operada por la posmodernidad, el pensamiento kierkegaardiano podría ser la clave para una nueva forma de elección radical. Solo al enfrentar el desamparo contemporáneo con la seriedad de la decisión incondicionada, el sujeto puede forjar una respuesta que no sea una interpretación payasesca de su autopercepción caprichosa, sino una afirmación rotunda de su propia existencia cruda, así tal como viene, dolorosa y digna siempre de ser vivida.

Referencias

Bauman, Z. (2000). Modernidad líquida. Polity Press.

Derrida, J. (1997). De la gramatología (G. C. Spivak, Trad.). Johns Hopkins University Press. (Obra original publicada en 1967)

Kierkegaard, S. (1995). Temor y temblor (A. Hannay, Trad.). Penguin Classics. (Obra original publicada en 1843)

Kierkegaard, S. (2005). El concepto de la angustia (R. A. Hoult, Trad.). Princeton University Press. (Obra original publicada en 1844)

Kierkegaard, S. (2006). La enfermedad mortal (H. V. Hong & E. H. H. Hong, Trad.). Princeton University Press. (Obra original publicada en 1849)

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